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lunes, 28 de julio de 2008

El Asombro


Fotografía estenopeica en negativo del Bloque de Administración, realizada por estudiantes de Comunicación de la Universidad Eafit

"En efecto, las ciencias, como ya hemos observado, tienen siempre su origen en la admiración o asombro que inspira el estado de las cosas; como, por ejemplo, por lo que hace a las maravillas que de suyo se presentan a nuestros ojos, el asombro que inspiran las revoluciones del Sol o lo inconmensurable de la relación del diámetro con la circunferencia{15} a los que no han examinado aún la causa"
Aristoteles, Metafísica · libro primero · Α · 980a-993a
II
La Filosofía se ocupa sobre todo
de la indagación de las causas y de los principios



El estudiante está en el cuarto oscuro, la luz amarilla mortecina, muy baja, "es monocromática" les digo y hay que acostumbrarse. La leve irritación que produce el encierro y las respiraciones, transpiraciones de todos los presentes. En la cajita de zapatos, la cámara oscura, estenopeica, un secreto en papel foto sensible. Una imagen captada durante 4 minutos, sujeta a errores y el hormigueo en el estomago; -no creo que de eso salga nada, dicen. Preparar los líquidos, revelador, baño de paro, fijador. La mano tiembla un poco, el estudiante repasa los tiempos para que la imagen no se "queme", luego el papel blanco comienza a mostrarle el milagro. Su primera pintura con luz, hecha con una simple caja, que tiene un pequeño agujero llamado estenopo y el obturador hecho con cartulina negra. Hay euforia y asombro. La imagen se hace nítida y llena de detalles. "Puedo llevarla para mostrársela a mi Papá"
Es el asombro, principio de una pasión.


Fotografía estenopeica en positivo realizada por estudiantes de Comunicación de la Universidad Eafit

martes, 1 de mayo de 2007

BUKOWSKI

Arte
Cuando el
Espíritu
Se desvanece
Aparece
La Forma.



Charles Bukowski




VOCACIÓN


Quizá en 1987 o 1988. Eran mis inicios en la Universidad de Antioquia, tenía sólo 20 años y una avidez inusitada por la literatura. Eran unos tiempos de oscuridad y de miedo, en los que las muertes y la configuración de todo el odio que nos aplasta, estaba tomando un nuevo aire. En la U sentíamos un viento enrarecido. Hector Abad Gómez fue asesinado y estábamos por entrar en un letargo de 8 meses. Mi afición a las bibliotecas me hizo recorrer los sinuosos y oscuros pasillos de la biblioteca de la U. Sabía que allí habían muchos tesoros, esa era la sensación siempre que navegaba por sus interminables filas de libros. Recuerdo que me paraba frente a los estantes y simplemente escogía una letra y la recorría completa, mirando sólo los titulos y dejandome atraer por ellos. Mientras los demás estaban en sociología de la comunicación, psicología de la comunicación y medios de comunicación masivos, yo saltaba de Philith Roth a Borges, de Joseph Conrad a Ítalo Calvino, de Isaac Asimov a Hemingway, de Jane Austen (¡) a Dostoviesky, en fin había allí una mina que quería explorar de principio a fin, un camino tortuoso que definiría mi vocación por los hallazgos sin guía, esa obsesión por descubrir y ser el primero. Pobre de mi, cuando nunca se es el primero ni siquiera consigo mismo.

Entonces un día en el estante un libro se me presentó, literalmente salió y me olió, despedía un tufíllo a alcohol y tabaco: Se Busca Una Mujer, Charles Bukowski. Como siempre, lo tomé en mis manos y lo hojee, pensé en dejarlo nuevamente en la estantería, pero algo me movió, un cuento: Deje de Mirarme Las Tetas Señor. Empecé a leerlo allí parado en el corredor. No pude parar hasta el final y me convertí en una fanático del gran Hank. Era una prosa fenomenal, como nunca la había leído. Las historias sin referente y esa vitalidad sexual, genital e iconoclasta, fueron un golpe directo a mi cabeza. Devoré ese libro en un solo día y empecé a cargarlo dejando que todos mis amigos lo leyeran en los entretiempos. Al poco ya eramos varios fanáticos y algunos detractores.

De esa manera como encontré a Bukowski, he encontrado muchos cosas en la vida, excepto una vocación verdadera.



poesía



se

requiere

de mucha

desesperación

insatisfacción

y desilusión

para escribir

unos

pocos

buenos

poemas.

no es

para

todo mundo

ya sea para

escribirlos

o siquiera

para leerlos



Charles Bukowski